


El clima y las condiciones del terreno, su aptitud como alimento humano y ganadero además de como base para la elaboración de sidra determinaron la abundancia de manzanales en este territorio. La primera noticia documental sobre su cultivo se remonta al año 1.104.
Antiguamente, todos los caseríos tenían su manzanal y muchos de ellos su lagar, con el que elaboraban sidra para el consumo familiar. Por otro lado al ser consumida en lugares públicos, pasó a ser una faceta más del modo de vida tradicional. Su elaboración y consumo, decayó a mediados de este siglo, debido al abandono del caserío y a la aparición en el mercado de nuevas bebidas. Hoy en día, la actividad sidrera, entre lo tradicional y lo industrial, se encuentra en plena expansión ante la floreciente popularidad que ha adquirido la asistencia a los establecimientos donde se elabora.